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Comerse el horizonte con patatas
sin contar con el sol
pero las farolas hacen sombra donde les da gana
y yo no paro de sudar

Algún día cogeré estrellas con las manos
y me haré una pistola de luces
y pegaré tiros como loca
y me pitarán por llevar las largas
Llueve tan fuerte
que se caen los pájaros
y se hunden en el barro
con las alas rotas

Se suicidan las tejas
desde los tejados
y huelen a triste
millones de gotas

Con tu sonrisa puesta
como un paraguas de dientes
salgo a la calle
y lo feo rebota
Las ideas explotan, como fuegos artificiales defectuosos
efímeros, poco ruidosos
y sólo queda el polvo lloviendo
encima de vuestros paraguas
"Se cierran puertas y no se abren ventanas. Ser solamente músico no funciona, hay que convertirse en un ente multidisciplinar y astuto"

Leer más en el Suite101 de La Chiado: Autogestión en la música. El concepto Juan Palomo
Si no tienes motor, chúpate un dedo y busca las corrientes,
como encender un mechero, pero al revés
abre los brazos y déjate despegar.
Si no puedes pide soplidos, porque igual hoy no corre aire.

Y pilota, balancéate, cómete una nube
y cuando te canses déjate caer, colócate la ropa y vuelve a casa
pero mañana te espero otra vez, planeando.
En un tablero defectuoso, sólo con cuadrados negros, sólo me quedan peones y en frente hay un ejército.

Puedo retirarme y rendirme, chocar la cabeza contra el suelo, con un rebote dramático y a cámara lenta, o me exilio y me salgo del borde y me monto mi propia partida.

Que se venga quien quiera, por lo menos garantizo dos colores.
De lata y hueso
me delato y me quedo en músculos
a fuego y en llamas
con los ojos como rosas rojas reventonas
Las pestañas me arañan
como cuchillas flácidas
y los colores se vuelven adjetivos vacíos
enmascarados y ermitaños
caducos
Absorverte con un abrazo la tristeza y que se metiera en mí y te dejara libre. Porque puedo batallar con los dolores si los toco, si son míos, pero para los tuyos no me llegan las manos.
Soy la herida y el torniquete, temporal, hasta que llegue el médico, pero es tu sangre la que gotea.
Y en un amasijo de tus y yos, sin ser mío, ni seas tuyo, ni yo tenga identidad ni mecanismos, me siento simulacro, tropezándome en el proceso, odiándome, o sin quererme, por no saber quererte.
Y si alguien pudiera arrancarme la cabeza?, por un día, un día solo. Y correr con mi cuerpo sin norte, dándome golpes contra los árboles y las farolas.
Me atropellarían uno o dos coches, pero volvería a levantarme y seguiría corriendo, descabezada y con abolladuras.
Me abrazaría a gente sin verla y me daría igual que fueran abuelas o mendigos.
No podría fumar y mis pulmones se ensacharían inmensos,llenos de aire intravenoso.
Puede que me sentase un rato, en un banco de la plaza, quieta como una estatua. Y los niños y los borrachos se sentarían conmigo y me contarían sus cosas.

Y si mi cabeza cortada diera frutos por los ojos y se convirtiera en un macetero perfecto para tu patio?
Si tengo frío o me caigo
si me río sola o se me saltan las lágrimas
si ando despacio o me echo a correr
si miro al suelo más de la cuenta.

Si abrazo fuerte o quiero silencio
te tengo
porque existes
mientras yo exista

*Para Homer y Leti
Puedo llegar a volverme loca y quemar invernaderos
O arrancar el plástico a bocados y comérmelo todo, verde, ácido, casi desagradable.
O sentarme en la puerta y darme cabezazos contra la tierra
O regar las flores de temporada, que es lo lógico.
Exiliado de mí, me exilias.
Me exilias de ti, me exilias de mí y lo veo todo desde fuera de mi cuerpo, ajena, como la proyección de una película mala.
Floto en el aire, tiritando de frío, desnuda de mi cuerpo y convertida en gas. Sin sangre, sin huesos, aérea y abstracta.
Y el verbo apetecer se diluye y me quedo mirando, mirando, mirando, hasta que me escuecen los ojos.
Mirando, mirando, mirando...
Me disfrazaré de momia con papel de fumar
y me absorverás a pequeñas caladas.
Te picará, porque rasco gargantas
y a veces me seco y dejo mal sabor de boca.
Pero te llegaré tan dentro de los pulmones
que cada vez que te despiertes tendrás resaca de mí
y toserás mi nombre.
Me meneo neoclásicamente teniendo dolores resquebrajados. Doscientas tascas, caspa, palabra, bragas gastadas.

Respiro rocas, castigándote.

Te temí, miré recelosa sabiendo dominarme, me metí, tirité, te teletransporté.

Tensa, sabiendo domesticar cargas, gasto torbellinos nostálgicos. Costará rabiosamente tener nervio violento todavía. Viajaré reprimiéndome metáforas. Rastrero. Robas basura rajada.