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Tan redondo que no hay rincones en los que esconderse
esférico
puzzleless (sin huecos que rellenar)
Redondo como una burbuja
que no pesa, pero refleja
mitad agua (mutable)
mitad jabón (limpio y limpiante)
transparente
Con el peligro y la belleza de lo efírmero
con el vértigo y la tranquilidad de lo geométrico
natural e inevitable
absoluto en lo neto
Me envuelves en tus paréntesis curvos
como un abrazo que amplía mis frases
y me invita a ser tan honesta como una ecuación
a matar exponentes y divisiones
y a volverme ≥  a mí
Llueve tan fuerte
que se caen los pájaros
y se hunden en el barro
con las alas rotas

Se suicidan las tejas
desde los tejados
y huelen a triste
millones de gotas

Con tu sonrisa puesta
como un paraguas de dientes
salgo a la calle
y lo feo rebota
Salgo a la calle con tus abrazos puestos y tu olor a recién despierto.
Me llevo tus dedos pequeños revolviéndome el pelo y un ramo de besos diminutos.
Me llevo en los bolsillos un puñado de tus células muertas y en la boca tres sabores de tu cuerpo.
Me llevo en los labios un mordisco de pez y en la nariz un meterla en tu mano.
Salgo a la calle con tus abrazos puestos y el aire se expande para hacerme sitio.
un pequeñito tú sobre mi hombro
como un exponente y yo
me elevo a tu potencia
y tú sonríes y te multiplicas por ti mismo
y yo hago círculos y soplo
para que interseccionemos conjuntos.
Te regalo mi primer poema adulto, porque es contigo con quien quiero hacerme mayor.

Es un poema futurista, con mucha nieve y muchas primaveras, un poema que huele a recién levantado.

Y en mi poema tienes la barba blanca y los ojos borrosos, los pies cansados y las orejas grandes. Y me miras, y todo se vuelve lento y tranquilo y se declara la paz para siempre, porque eres una bandera blanca.

En mi poema hay una lágrima, increíble, que resbala en zigzag por tus arrugas. Y sonríes, porque es una lágrima de sonrisa. Y te callas, porque ya me lo has dicho todo.

Un poema sin metáforas ni conclusiones. Un poema sencillo, como tus manos.
Una sopa de letras es tu cuerpo, y me paso las horas buscando rincones perdidos y rodeándolos con saliva. Es mi pasatiempo favorito descifrarte a lengüetazos.
Tú.
Como un círculo, sencillo, inspirador, sin esquinas y primigenio. Algo que siempre ha existido, pero estaba por descubrir. Parte de la naturaleza, del universo y de las matemáticas. Escandalosa e indiscutiblemente redondo.
Me lamento, porque eres lento y no entiendes el portento, de mi aliento, que se escapa tan contento (de momento). Y en un intento, te caliento, mientras tú tomas asiento, y te cuento, que reviento y no necesito alimento porque tiento a la suerte comiendo sólo de ti.
En un recoveco enorme me recreo
 y dejo que se me pongan los pelos de punta
y hagan coreografías.
Mi aliento se hace fucsia y me mareo
mientras tú avanzas pisando ortigas absurdas
y calles melancolías
Me crecen plumas blancas y aleteo
y emigro muerta de risa tonta hacia la espuma
de esas tus playas mías
En un recoveco lleno tarareo
y chillo y aullo como una loba a la luna
y ya nunca es mediodía


Cada labio
cada bacteria en la saliva
cada incendio genital

El susurro de tus músculos al tensarse
el crecer de tu pelo y tus uñas
tus pensamientos saltando de un hemisferio del cerebro a otro

Las raíces de tus macetas estirándose
un gato maullando en otra franja horaria
un huevo hirviendo en Tokio.

Cuando me abrazas, si cierro los ojos, soy un xmen

*Foto pre-retoque Javier Crux (http://www.fotolog.com/javiercrux/39362840)
De desierto en desierto bebiendo arena, no tenía más que barro en las tripas. Una masa inerte y pastosa, que le daba ardor de estómago.
Pero un día empezó a llover, sin haberlo pedido, y lo tenía tan fácil que era sólo mirar hacia arriba y abrir la boca.
Y así el agua la limpió por dentro y le regó los órganos, como un hacer el amor de invernadero.
Desde entonces, quedan en las temporadas húmedas, pero ella se guarda en la entrañas un par de charcos (por si las emergencias).
Ahogar, dulce ahogar.
Quedarme sin aire porque te lo quedas tú, boca a boca. O morder la almohada y respirar el aire esponjoso, a medio gas. O cuando aprietas tu mano contra mi  boca, para que no chille, quedándote el chillido en la mano, para escucharlo otro día, como hacen los niños con las caracolas.
Ahogarse, dulce ahogarse.
Eres lengua. Húmedo, caliente y sabes arrastrar poros.
Me mareas y me enciendes, como se enciende una vela y como vela que soy me goteo y lleno todo de agua.
Y los dos chorreamos, entre tu saliva y mi sudor.
Nos escocemos, nos hundimos, nos sacamos los ojos, nos mordemos, nos curamos, nos desvestimos y nos intercambiamos los órganos.

Y es tu voz una deshonra y un martirio
Un caramelo sin papel, listo para tragar
Y sin avisar me entras, saltándote la cola, embistiendo
Mientras me diluyo como una mujer efervescente