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Exiliado de mí, me exilias.
Me exilias de ti, me exilias de mí y lo veo todo desde fuera de mi cuerpo, ajena, como la proyección de una película mala.
Floto en el aire, tiritando de frío, desnuda de mi cuerpo y convertida en gas. Sin sangre, sin huesos, aérea y abstracta.
Y el verbo apetecer se diluye y me quedo mirando, mirando, mirando, hasta que me escuecen los ojos.
Mirando, mirando, mirando...
Estar hirviendo no es un delito, pero no dejes que se te vean las burbujas. Aguanta la respiración, coge aire y dale a la soledad (esa perra que te pisa los talones) un taconazo en la espinilla.

Pero no te gires para mirarla porque dicen las malas lenguas que si miras a la soledad a la cara, te partirá en dos, como los sandwiches de nocilla de los cumpleaños. Y ser una mitad es un desastre porque siempre te faltará un brazo, un ojo y si tienes mala suerte y se ha quedado en el otro lado, un corazón.

Cuéntame tu desastre
cuéntame lo que no cuentas
deshazte en palabras, como un diccionario quemado
son las 2.19 y no tengo prisa.

Seguro que hay alguien ahí
como en expediente x
alguien que quiere escucharte
y hacerse agua contigo.
Seguro que no te está esperando
pero late cada vez que respiras
igual que yo, igual que tú, igual que todos.

Cuéntame tu desastre
y deja de gritar a oscuras
grita con luz
y llora, llora, llora, llora, LLORA,
coño, que llores.
El aburrimiento acelerado
la condensación de vaho en las ventanas
Encerrada.
Atarse los cordones
y proferir un insulto.
Mutilar las horas
esclavizada a una promesa televisiva.
Mientras,
las cosas suceden
ahí fuera
y otros bailan para mí
actúan para mí y
sienten por mí
Y me despido desde lejos
con un pañuelo blanco
como en las películas en las que salen chicas que lloran
con un vestido de los años cincuenta.
Soy una bombilla llena de vacío, pero sé dar calor.Por dentro las pupilas muertas como agujeros negros que se abren y se cierran intermitentes, autómatas.Me borro y me dibujo como un boceto que nunca parece adecuado y la soledad, aburrida manoseada en miles de canciones cursis se pone de pie frente a mí y me escupe a la cara